07 noviembre 2025

Moverse y reír: la mejor forma de prevenir

 


Autor: Juan Manuel Ortega Jiménez. Médico EOE

Introducción

Vivimos en una época donde la tecnología nos ofrece comodidad y entretenimiento, pero también nos ha vuelto más sedentarios. En la infancia, esta falta de movimiento tiene consecuencias directas sobre la salud física, mental y emocional.
Cada vez son más las familias que observan que sus hijos e hijas se cansan con facilidad, duermen mal o tienen dificultades para concentrarse. En la mayoría de los casos, la causa no es una enfermedad, sino algo mucho más sencillo: la falta de actividad física y de juego libre.

El cuerpo infantil necesita moverse tanto como necesita alimentarse o descansar. Moverse no es “gastar energía”, sino una forma de crecer, aprender y conectar con el entorno.

1️⃣ Un cuerpo activo es un cuerpo más sano

Durante la infancia, los sistemas musculoesquelético, cardiovascular y nervioso están en pleno desarrollo. El movimiento es el estímulo natural que da forma, fuerza y equilibrio a ese proceso.

Beneficios comprobados del ejercicio diario (OMS, 2023):

  • Huesos más fuertes: el impacto moderado de correr o saltar estimula la formación ósea.

  • Músculos tonificados: mejora la postura y reduce el riesgo de lesiones.

  • Corazón y pulmones más eficientes: favorece la resistencia y la capacidad respiratoria.

  • Menor riesgo de obesidad: regula el metabolismo y el apetito.

  • Sistema inmunitario más robusto: los niños activos enferman menos y se recuperan antes.

Además, la actividad física regular mejora la calidad del sueño, esencial para el crecimiento y la consolidación de la memoria y el aprendizaje.

2️⃣ Moverse también entrena el cerebro

El ejercicio no solo fortalece el cuerpo: estimula el cerebro.

Durante la actividad física se liberan endorfinas, dopamina y serotonina, neurotransmisores que favorecen la concentración y el bienestar emocional.

Está demostrado que el movimiento mejora la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones.

Efectos cognitivos y emocionales del movimiento:

  • Mayor atención y rendimiento escolar.

  • Reducción del estrés y la ansiedad.

  • Mejor regulación emocional y autocontrol.

  • Mayor autoestima y sensación de competencia.

🧠 Moverse literalmente “reorganiza” el cerebro infantil para aprender mejor.

3️⃣ Moverse juntos: el valor social del juego activo

El ejercicio también enseña a convivir y cooperar. En los juegos de grupo —fútbol, escondite, carreras o baile— los niños y niñas desarrollan habilidades sociales esenciales:

  • Esperar turnos y respetar reglas.

  • Gestionar la frustración y aceptar la derrota.

  • Resolver conflictos y comunicarse sin palabras.

  • Construir vínculos y sentido de pertenencia.

El cuerpo es el primer lenguaje infantil. El movimiento compartido es, muchas veces, la primera forma de expresar emociones y de aprender empatía.

4️⃣ La mejor medicina preventiva: hábitos que duran toda la vida

Los hábitos activos adquiridos entre los 5 y 10 años tienden a mantenerse en la vida adulta.
Promover el movimiento en la infancia reduce el riesgo futuro de obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, trastornos osteoarticulares y depresión.

Como orientadores y docentes, debemos recordar que la prevención no empieza en la consulta médica, sino en el patio del colegio, en el parque o en los juegos en familia.
No hay medicina más eficaz que una vida activa y alegre.

5️⃣ Consejos prácticos para las familias

Fomentar la actividad física no requiere instalaciones ni grandes recursos. Lo importante es incorporar movimiento a la rutina familiar:

  • Caminar o ir en bici al colegio varios días por semana.

  • Bailar, jugar al aire libre o crear circuitos de obstáculos en casa.

  • Dedicar los fines de semana a actividades en parques o senderos.

  • Limitar pantallas y ofrecer alternativas de juego activo.

  • Promover deportes o actividades físicas sin exigir rendimiento: el objetivo es el disfrute.

  • Ser ejemplo: si los adultos se mueven, los niños lo imitan de forma natural.

💬 El movimiento no se enseña con palabras, sino con el ejemplo.

6️⃣ En resumen

Moverse es vivir, aprender y prevenir.

Cada paso, salto o risa compartida fortalece el cuerpo, activa la mente y mejora el equilibrio emocional.

Los niños y niñas que se mueven con libertad no solo están más sanos, sino también más felices, creativos y seguros de sí mismos.

📚 Referencias bibliográficas actualizadas

  • World Health Organization (WHO). (2023). Guidelines on physical activity, sedentary behaviour and sleep for children under 5 years of age. Geneva: WHO.

  • Ministerio de Sanidad (España). (2024). Estrategia de Promoción de la Actividad Física y Hábitos Saludables en la Infancia. Madrid.

  • Gasol Foundation. (2024). Estudio PASOS: Actividad física, sedentarismo y obesidad infantil en España.

  • Strong, W. B., Malina, R. M., et al. (2020). Evidence-based physical activity for school-age youth. The Journal of Pediatrics, 173, S10–S25.

  • Ruiz-Ariza, A., Grao-Cruces, A., & Martínez-López, E. J. (2022). Efectos del ejercicio físico sobre el rendimiento académico y la salud mental en escolares. Revista de Psicología del Deporte, 31(2), 65–79.

  • UNESCO. (2022). Fomentar la actividad física en la infancia para el desarrollo integral. París: UNESCO.

  • García-Cantó, E., & Pérez-Soto, J. J. (2021). Actividad física y bienestar infantil: revisión sistemática en contextos escolares. Retos. Nuevas Tendencias en Educación Física, Deporte y Recreación, 40, 123–131.

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